San Antonio María Claret

Ahora bien partiendo de ese presupuesto a la luz de la Fe y la Sagrada Escritura en nuestro Servicio Misionero Pastoral hemos reflexionado que, la manera que tenemos los misioneros Claretianos de dar a Conocer, a Amar, a Servir y a Alabar a Dios nuestro Padre y Señor es netamente carismática es decir la forma como nos pensó el Padre Claret que nos inspira, empujan y sostiene nuestra vida misionera y servicio en la Iglesia. Este itinerario que como Hijos del Inmaculado Corazón de María debemos asumir y así configurarse con Jesucristo en todo y que hoy día es muy actual y que responde urgente, oportuno y eficaz a las interrogantes más profundas y necesidades más visibles y esto es la definición del misionero Claretiano:
 
"Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa. Qué desea eficazmente y procura por todos los medios (y frentes pastorales y misioneros) encender a todos los hombres en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privatizaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias; se alegra en los tormentos y dolores que sufre y se gloría en la Cruz de Jesucristo. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Cristo en orar, en trabajar, en sufrir, en procurar siempre y únicamente la mayor Gloria de Dios y la salvación de los hombres."
 
Todas esa palabras que se encuentran en nuestra definición como Misioneros Claretianos cargadas de emociones, recuerdos y experiencias, de luchas, silencios, fracasos y sueños más el adorar a Jesús Eucaristía, caminar con las personas destinatarios de nuestro servicio misionero y acompañarlos en sus luchas y en el encuentro con Jesús, se sintetizan en tres procesos de transformación que hemos querido asumir para hacer más fructífera nuestra misión y enriquecerla aún más. 

Adoramos a Dios para no sucumbir a la tentación de los ídolos; caminamos con otros en misión compartida para no ser prisioneros de la comodidad y los acompañamos y también nos dejamos acompañar para subrayar que somos un pueblo, que conformamos la Iglesia y que como Claretianos colaboramos con todas personas de buena voluntad que buscan un mundo mejor. Todo esto es lo que nos dejó la Vida, el Testimonio y la Entrega del Padre Claret y todo ellos constituye una sinfonía de matices que nos permiten aportar al mundo hoy desde el sustantivo que más y mejor nos define: Misioneros. 
 
Que por la Intercesión del Padre Claret, el deseo de comunicar las Buenas Nuevas de Cristo surja en los corazones de quienes lean esto en este día 24 de Octubre de 2020 cuando conmemoramos los 150 años de la Pascua del Padre Claret a la presencia de su Padre Dios.
 
24/10/2020
Por Cleiber Flores CMF (Misionero teólogo en formación)