José Gregorio: Siervo de Dios por la Ciencia 


Fue el 19 junio del 2020, fecha en la que el Papa Francisco hizo público el anuncio de la aprobación del milagro que le daría al Venerable Dr. José Gregorio Hernández, el título de Beato para la Iglesia Católica. Desde el momento de su muerte, la confianza, devoción y gratitud hacia el Venerable doctor, se ha ido extendiendo por el mundo.

 

Ha sido la imagen del médico de los pobres la mayor lucha que la iglesia venezolana ha defendido, desde que en 1942 la causa iniciara en búsqueda de reconocer sus virtudes cristianas y humanas como verdadero seguidor de Jesús. Especialmente desde la ciudad de Caracas, lugar donde José Gregorio pasaría gran parte de su vida a disposición de la ciencia y de los más necesitados, y en la actualidad reposan sus restos mortales; se han impulsado campañas desde la Academia Nacional de Medicina y la Iglesia Católica, en búsqueda de educar a la población y cultivar la imagen de José Gregorio como cristiano ejemplar y un médico innovador en la ciencia.

 

Los procesos de Santidad en Venezuela y los santos médicos

 

En Venezuela, los procesos de canonización han sido verdaderamente un reto para la Iglesia. A pesar de que el proceso de canonización del Dr. José Gregorio Hernández, iniciara en el año 1949, ha sido el más lento, y le ha tomado 71 años llegar a la aprobación del proceso de beatificación por parte de la Santa Sede, mientras que los procesos de las otras tres beatas venezolanas, ha durado mucho menos.  La Madre Candelaria de San José inició en 1969 y fue beatificada en 2007; Madre María de San José inició en 1978 y fue beatificada en 1995; y Madre Carmen Rendiles cuyo proceso inició en 1995 fue beatificada en 2018.

 

La imagen de un cristiano tan ligado a la ciencia, es rara vez documentado en la historia de la Iglesia. El primer registro se remonta a Lucas, escritor del Evangelio, del cual la tradición habla que tenía como profesión la medicina. También entre los primeros cristianos, el nombre de los santos Cosme y Damián, hermanos gemelos que ejercían como médicos y figuran entre los primeros mártires del santoral. 

 

Un hombre brillante

 

Aunque la figura del Venerable médico nacido en Isnotú sea muy conocida y esté arraigada en la cultura venezolana, el colectivo ignora acontecimientos sumamente importantes de su vida, por los cuales su figura traspasa las fronteras de ser simplemente un Siervo de Dios, para realmente ser una referencia en el mundo académico relacionado a las ciencias médicas. 

 

José Gregorio Hernández, fue un estudiante sobresaliente, el cual figuraba siempre dentro de todas las cátedras que cursaba en la carrera de medicina en la Universidad Central de Venezuela. Su inteligencia le valió como mérito suficiente para ser becado al exterior por el gobierno venezolano, liderizado por el entonces presidente Juan Pablo Rojas Paul, y así formarse en las áreas de Bacteriología, Fisiología, Histología y Microscopía. 

 

Esta beca le permitió adentrarse en los avances tecnológicos en el inicio del siglo XX, estudiando en la ciudad de París, formándose en los laboratorios de Mathias Duval, histólogo y profesor de las más resaltantes academias parisinas, de quien adquirió conocimientos que le bastaron para fundar en su retorno a Venezuela, la cátedra de Bacteriología en su alma mater, convirtiéndose en el encargado de mostrar a sus colegas profesores, el uso de las nuevas tecnologías, como el microscopio, del cual se le considera como pionero en el uso de este instrumento para las investigaciones. 

 

Estudiantes destacados como José Gregorio

 

La memoria de tan ilustre doctor, ha sido tomada en cuenta especialmente por la academia venezolana, con el fin de rendir homenaje y exaltar la memoria de un verdadero intelectual de las ciencias médicas en Venezuela y en Latinoamérica. Desde distintas instancias se ha incentivado la promoción de la vida ejemplar del Dr. José Gregorio. 

 

La Academia Nacional de Medicina, de la cual Hernández es co-fundador, decidió en el año 1974 crear un plan de becas a forma de reconocimiento como homenaje al Dr. José Gregorio Hernández, con el fin de buscar e incentivar el estudio de postgrado en las universidades de Oxford y Cambridge del Reino Unido. 

 

Esta beca estuvo suspendida por un periodo de 23 años, hasta que en el año 2018 se retomara, en alianza entre la Academia Nacional de Medicina y el Pembroke College de la Universidad de Cambridge, con el fin de becar a médicos y demás profesionales del área de la salud.

 

Un legado en la formación académica

 

Las casas de estudio venezolanas, han buscado dar importancia y realzar la imagen de José Gregorio como un hombre de ciencia. Las academias tienen como propósito, desmitificar la idea de que el pueblo venezolano ha construido a un hombre que solo sirve para venerar en estampitas. Es una ardua misión la asumida por las universidades en restituirle a José Gregorio, una dimensión real de virtudes científicas, docentes, intelectuales y humanas, que hacen de este hombre, un verdadero ejemplo para las generaciones.

 

El profesor Marcos Peñaloza-Murillo, perteneciente al gremio docente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes, elevó la propuesta a la dirección de la Escuela de Medicina de dicha casa de estudios, para que esta asuma el nombre del beato José Gregorio Hernández. Propuesta que fue recibida con agrado por la universidad.

 

De igual manera, la Pontificia Universidad Católica Santa Rosa, elevó la propuesta a la presidencia de Nicolás Maduro, para solicitar la aprobación de la creación de la Escuela de Medicina de la UCSAR, la cual será creada bajo el nombre del Dr. José Gregorio Hernández, como ilustre egresado de esta casa de estudios. 

 

Fe y Razón

 

El pueblo venezolano se ha dedicado de manera enfática, incluso podría decirse que de manera excesiva en resaltar solamente las virtudes cristianas y humanas del Venerable Dr. José Gregorio. Pero los proyectos que han tomado forma desde la Academia Nacional de Medicina junto a la Iglesia Católica, por dar a conocer esas virtudes que muestran al médico de los pobres como un pionero de la medicina, como alumno sobresaliente, y ejemplo de vida de servicio a los más desposeídos, han permitido que la sociedad pueda conocer a un hombre tan necesario para el desarrollo integral y sanitario del país. 

 

Un enfoque en las virtudes humanas, profesionales y académicas del Dr. Hernández, ameritan de campañas y un impulso comunicacional de su imagen, más que como un “santo milagroso”, sino como intelectual, para que así Venezuela valore verdaderamente los aportes de este hombre, al que se le debe homenaje como precursor de la modernidad tecnológica en la medicina.

 

 Por César Javier Utrera Pérez
Coordinador de Comunicaciones de CONVER