DECLARACIÓN FINAL
CONSEJO NACIONAL DE LAICOS DE VENEZUELA
ASAMBLEA ANUAL 2020
El Consejo Nacional de Laicos de Venezuela (CNL) concluye hoy su Asamblea Anual 2020, celebrada en Caracas bajo el lema:
Laicos constructores de paz en búsqueda de la santidad y del bien común
En el marco de nuestra Asamblea Anual hemos reflexionado -en espíritu de sinodalidad y fraternidad- en torno al compromiso del laico en la consecución del bien común y la transformación de Venezuela.
La Asamblea se convirtió en espacio de análisis, diálogo, encuentro, crecimiento personal y profesional, como representantes del laicado venezolano. Concluida la Asamblea, nos dirigimos al país:
1. Reiteramos nuestro compromiso personal y comunitario con una Venezuela que ha vivido varios años sumida en una crisis humanitaria compleja y desde hace ocho meses azotada por la pandemia del Covid-19, al igual que el mundo entero. Una Venezuela empobrecida y sufrida que clama por libertad, democracia y condiciones esenciales para una vida digna.
2. En el Comunicado del CNL, de fecha 19 de Julio de 2020, entregado al país y a la comunidad internacional, se declaró el Año del Laicado Venezolano, en ocasión de la próxima Beatificación del Venerable Siervo de Dios José Gregorio Hernández Cisneros que ha llenado de júbilo y traído esperanza al pueblo venezolano. Es un laico “como tú y como yo” que vivió para servir y amar a Dios desde y en el prójimo más sencillo y necesitado:
El CNL declara el período octubre 2020-octubre 2021 como Año del Laicado Venezolano, a los fines de profundizar en la misión que le es propia: la transformación ética, política, económica, social, cultural, educativa y ambiental de Venezuela, según los valores humano-cristianos del Evangelio. Este Año del Laicado Venezolano estará dedicado a recorrer el camino de la mano de nuestro próximo Beato, para así impulsar el liderazgo cristiano en la empresa del bien común…
(Comunicado CNL, N°1, 2020).
Esta importante e histórica celebración tiene como objetivo principal, profundizar la misión evangelizadora del laico, la conciencia de su condición bautismal y su compromiso por construir la civilización del amor. El Papa Francisco nos ha llamado a contagiarnos con “los anticuerpos necesarios de la justicia, la caridad y la solidaridad”. Inspirados en el ejemplo y testimonios del Venerable Siervo de Dios José Gregorio Hernández Cisneros, estamos convocando a participar en el Año del Laicado Venezolano, a los laicos que hacen vida en los Movimientos y Asociaciones Eclesiales, en los Consejos Diocesanos y Arquidiocesanos de Laicos y a todo el laicado venezolano que ejerce su labor y compromiso en los diferentes ámbitos de la vida pública y privada. En este sentido, fortalecer la organización laical, profundizar la misión y vínculos de trabajo con la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) y con la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela (CONVER), como Iglesia en Comunión. En el Año del Laicado Venezolano se desarrollarán importantes eventos, actividades e iniciativas de gran creatividad, originalidad e impacto nacional a cargo de una Comisión Especial formada por distinguidos representantes de diferentes organizaciones del país.
3. No podemos permanecer indiferentes, no seamos simples expectadores ante la trágica realidad venezolana y observar pasivamente cómo se pretende desde el poder, continuar imponiendo la ideología del Socialismo del Siglo XXI, delineada en un Plan de la Patria, siendo todo un sistema ajeno y violatorio por completo de la Constitución Nacional, como lo han denunciado la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) e importantes voces de todos los sectores de la vida nacional e internacional, incluida la nuestra. Una ideología que ha traído división, conflicto y violencia. Se trata de un proyecto anacrónico, totalitario, hegemónico y no democrático. Ello nos impulsa a la acción y a continuar renovando nuestras vidas y la de nuestra comunidad, dando testimonio de los valores de fraternidad, solidaridad y concordia. Es un deber moral luchar por nuestros derechos, valores republicanos y trabajar activamente para volver a los cauces constitucionales y a la democracia.
4. Venezuela saldrá adelante por las vías pacíficas y democráticas que, en este momento, están cerradas. Las elecciones convocadas para el 6 de diciembre no solucionan la crisis, sino la agravan al no gozar éstas de legitimidad de origen, ni de los estándares mínimos de confiabilidad, respetabilidad y transparencia. Estas elecciones son una distorsión fraudulenta diseñada sólo para beneficiar los intereses del grupo en el poder en desmedro de la mayoría de los venezolanos.
5. ¡Hacemos un llamado a rescatar la dignidad y los derechos de los venezolanos establecidos en nuestra Constitución! Cuando se respeta la dignidad y los derechos son reconocidos y tutelados, florece también la creatividad y la personalidad humana puede desplegar diferentes iniciativas a favor del bien común. Salgamos a ejercer nuestra ciudadanía por vías pacíficas, con voz profética y sin miedo a denunciar los males de la sociedad, a expresar nuestro rechazo al modelo político y a luchar por los cambios que el país urgentemente clama. Participemos en unidad junto a aquellos que hoy buscan salidas pacíficas e incorporemos nuestras voces y participación a la solución de esta encrucijada.
6. Sigamos trabajando como hasta ahora desde nuestros movimientos, asociaciones y organizaciones de la sociedad civil, al lado de las iglesias y grupos locales, y salgamos con esperanza a calmar el dolor y las necesidades de los venezolanos con las herramientas del trabajo, la honestidad, la solidaridad, la fraternidad y nuestro mensaje evangélico.
Acompañemos y acojamos al necesitado con el espíritu del Buen Samaritano. Aprovechemos todos los espacios para proclamar y defender la vida ante la cultura de muerte que se propaga y a trabajar por el fortalecimiento y la unión de nuestras familias, tan golpeadas y desmembradas por la crisis.
7. Finalmente, recordando y haciendo nuestro el llamado del Papa Francisco para estos tiempos de oscuridad y de pandemia, caminemos los senderos de la geografía venezolana con alegría y sin temor para rescatar la esperanza en el pueblo venezolano: La vida arrancada, destruida, aniquilada en la cruz ha despertado y vuelve a latir de nuevo. Esta es nuestra esperanza, la que jamás nos podrá ser robada, silenciada o contaminada. Todo el amor y el servicio que vamos entregando en nuestra vida diaria, en estos tiempos oscuros, volverá a latir de nuevo. El Señor, con su novedad, puede siempre renovar nuestra vida y la de nuestra comunidad (cfr. Evangelii Gaudium, 11). En esta tierra desolada, el Señor se empeña en regenerar la belleza y hacer renacer la esperanza: Mirad que realizo algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notan? (Is 43, 18b). Dios jamás abandona a su pueblo, está siempre junto a él, especialmente cuando el dolor se hace más presente.
8. Es posible soñar, es posible con nuestro trabajo diario construir en paz una nueva Venezuela donde reinen la libertad, la democracia, se respeten los derechos fundamentales, la convivencia fraterna, la solidaridad, la fraternidad, la reconciliación, la justicia y una sana economía.
Imploramos la misericordia de Dios para el pueblo venezolano y la protección de nuestra Madre Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela. ¡Que nuestro próximo Beato Dr. José Gregorio Hernández Cisneros inspire nuestro caminar diario en virtud y santidad!