Confederación Latinoamericana de Religiosos - CLAR
Hagan todo lo que Él diga ¡Ya es la hora!
A LAS RELIGIOSAS Y LOS RELIGIOSOS DEL CONTINENTE
Hacia una Vida Religiosa en sinodalidad 

 
La Presidencia de la CLAR, unida a la XXVI Jornada Mundial de la Vida Consagrada, da gracias a Dios por la multiplicidad de formas y carismas. Recuerda que todas/os somos hermanas/os convocadas/os a la ayuda mutua y al apoyo recíproco, y expresa felicitaciones sinceras a quienes con su vida entregada a tan noble vocación hacemos más alegre y esperanzador el caminar de muchas/os hermanas/os con nuestra oración, fidelidad, cercanía, amistad, creatividad y perseverancia en la vivencia del propio carisma. Monjas/es, contemplativas/os, religiosas/os dedicadas/os al apostolado, miembros de los institutos seculares y sociedades de vida apostólica, vírgenes consagradas y eremitas con nuestra existencia damos testimonio del amor a Cristo en todos los campos de la vida eclesial y social. En la cotidianidad vamos madurando hasta convertirnos en anuncio de un modo de vivir alternativo al del mundo y al de la cultura dominante. Nuestro estilo de vida y la búsqueda del Absoluto insinúa una terapia espiritual para los males de nuestro tiempo. Resulta muy significativa tanto la presencia activa de nuevas generaciones de personas consagradas que hacen viva la presencia de Cristo en el mundo y el esplendor de los carismas eclesiales, como la presencia escondida y fecunda de consagradas/os que conocen la ancianidad, la soledad, la enfermedad y el sufrimiento (CIVCSVA, Caminar desde Cristo, 5-7).
 
Nos encontramos viviendo con intensidad el tiempo presente, abrazados por la incertidumbre e intentando generar respuestas a las tantas preguntas que nos rodean. Nos sentimos protagonistas de un tiempo que sacude nuestras seguridades, cuando las nuevas cepas emergen y se instalan haciendo sombra al camino. Nos sentimos buscadoras/es incansables de nuevos senderos por donde seguir avanzando, rutas que alarguen la mirada y nos regalen una renovada belleza del paisaje. Estamos estrenando y aprendiendo un nuevo modo de ser Iglesia, trazos sinodales que nos relanzan a recuperar la profecía, teniendo el Evangelio como única regla de vida. Seguimos decididamente caminando hacia la configuración de una Vida Religiosa con rostro Intercongregacional, Intercultural e Itinerante, guiados por un amor, siempre a estrenar, que nos transforma cotidianamente en discípulas/os misioneras/os en salida, en total disponibilidad para ir a donde el amor nos lleve. En este proceso sinodal, resulta oportuno retomar el Horizonte Inspirador 2018-2021 para degustar el vino nuevo que ofrece la tercera tinaja: “Caminar hacia un nuevo modo de ser Iglesia” (CLAR-HI, 14).
 
Desde el lugar donde nos encontremos y con las/os hermanas/os con los que estemos, renovemos nuestra consagración a Dios y salgamos con la luz del Evangelio al encuentro del Señor y de nuestras/os hermanas/os, cuidando del mundo con hechos y gestos que hablen del Dios compasivo que habita y repara los corazones heridos, rotos por la desesperanza y las incertidumbres. En nuestra preocupación profética vemos claro que es la hora de revisar las estructuras, la organización y el ejercicio de la autoridad y de recuperar la clave evangélica del servicio. Es la hora de servir a la humanidad, de abandonar todo abuso –de poder, de conciencia y/o sexual–, para liberarnos y liberar de toda esclavitud. Es la hora de impulsar relaciones sinodales en nuestro ser y quehacer. Es la hora de caminar en minoridad con el pueblo, de motivar la dinámica de colaboración y de corresponsabilidad, de articular la participación de todas/os y de aprender a vivir desde la cercanía y la horizontalidad.
 
Reconocemos que la Vida Consagrada ha seguido en estos años caminos de profundización, purificación, comunión y misión. Las dinámicas comunitarias han intensificado las relaciones personales, han reforzado el cambio intercultural y han hecho importantes esfuerzos por encontrar un ejercicio de la autoridad y de la obediencia más inspirado en el Evangelio que afirma, ilumina, convoca, integra y reconcilia a las/os hermanas/os. El proceso sinodal nos une en la escucha, la comunión, la participación y la misión para enriquecer a la Iglesia con nuestras virtudes y carismas y para mostrar al mundo nuestro testimonio alegre de entrega radical al Señor. La Vida Consagrada, siendo consciente de la llamada recibida, la vocación compartida y la vida entregada se da cuenta de que a Dios solo se le encuentra caminando, a la manera de Jesús y en cercanía a las/os hermanas/os.
 
Nos llena de esperanza la presencia de los signos del Reino de Dios, que llevan por caminos nuevos a la escucha y al discernimiento. El proceso sinodal es un significativo espacio de encuentro y apertura para la transformación de estructuras eclesiales y sociales que permitan renovar el impulso misionero y la cercanía con los más pobres y excluidos. Vemos con esperanza la Vida Religiosa: mujeres y hombres que viviendo contracorriente dan testimonio de la buena nueva del Evangelio. El estado de Asamblea Eclesial que vive América Latina y el Caribe es un kairós, un tiempo propicio para la escucha y el discernimiento que nos conecta de forma renovada con las orientaciones pastorales de Aparecida y el magisterio del papa Francisco nos impulsa a abrir nuevos caminos misioneros hacia las periferias geográficas y existenciales y a lugares propios de una Iglesia en salida (Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, Mensaje Final, México, 27.11.21).

En la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe se reconoció que la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR) desde hace un largo tiempo está contribuyendo a generar una creciente mentalidad y práctica de sinodalidad en nuestra Iglesia, entre otras instancias eclesiales de la región (Documento para el discernimiento comunitario, 12). Este reconocimiento confirma nuestro compromiso de crear las instancias para promover conversatorios entre nuestros obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos, para compartir, crear confianzas y desarrollar tareas en conjunto frente a los temas de vida, teniendo una sola alma y corazón orientado hacia Dios; de ahondar en el camino de la conversión personal y comunitaria, especialmente en lo relacional, pastoral y ecológico; de recrear nuestro modo de ser Iglesia desde la Sinodalidad, en dinámica de discernimiento, aportando activamente a la toma de decisiones y a la animación de las estructuras eclesiales; de asumir las preocupaciones y búsquedas de la Iglesia y disponernos para implementar las propuestas que nos animen a evangelizar de manera nueva; de impulsar una experiencia litúrgica viva, encarnada e inculturada; de promover y formar nuevos liderazgos, especialmente de la mujer y de las laicas/os como ciudadanas/os en pleno del cuerpo eclesial.

En esta fiesta de la Presentación del Señor reiteramos nuestro agradecimiento a Dios por el don de la Vida Consagrada, que el Espíritu ha suscitado en la Iglesia, y la invitación a renovar nuestro compromiso de seguir a Cristo obediente, pobre y casto. Que por nuestro testimonio evangélico la presencia de Cristo, luz de los pueblos, resplandezca en la Iglesia e ilumine al mundo. Apropiémonos y divulguemos los diversos mensajes y recursos orantes que para esta ocasión se han elaborado. Sigamos mirando el futuro con esperanza, contando con la fidelidad de Dios y la fuerza de su gracia, y con la suma sinodal de nuestros carismas, siendo luz allí donde la Vida Consagrada está presente. ¡Tenemos una gran historia para recordar y contar, y una gran historia que construir! (VC, 110). ¡Feliz Jornada Mundial de la Vida Consagrada!

residencia y Secretariado General CLAR 

Bogotá, D.C., 2 de febrero de 2022 PROT: 4.9.1-62 

 
02 de febrero de 2022
 Por Comisión de Comunicaciones de CONVER
 Nota de Prensa CLAR